
La historia nos cuenta que el Poder absoluto se le otorgaba al rey a través de Dios, y este podía controlar todo su reino y conquistas a su antojo, siempre con la mirada atenta de algún consejero el cual solía asegurarse su buen estatus social complaciendo a su soberano, en todo lo que dice o hace, para así no ser pasto de sus iras.
¿Y el Absoluto poder? El pueblo, el verdadero motor de la vida del rey, vivía dentro de la ignorancía y si alguna voz se alzaba en contra, la acallaban de manera violenta para expandir el miedo, y así evitar que el pueblo luchará en contra de un poder totalmente injusto.
Mientras tanto, un rey ocupa el trono en un gran salón disfrutando de manjares y bailes, con la tranquilidad que supone saber que nada ni nadie alterará su forma de vida.
Rebeca Castaño V.